¿Buscas trabajo? ¡No finjas en una entrevista!

Lo mejor es ser uno mismo, mira las recomendaciones.

¿Te ha pasado que sientes que todo sale mal cuando acudes a solicitar trabajo? Y los resultados son una negativa y un sentimiento de culpabilidad “y si no hubiera dicho esto, y si hubiera comentado de aquello…”.

Lo mejor es siempre ser uno misma. Un método que ayuda y da buenos resultados es el vincular los relatos de tu historia con el puesto a cubrir.

Antes de una entrevista, te recomendamos:

Investigar sobre la empresa a la que vas aplicar – Lo más importante es que sepas el giro de la misma, su mercado meta, productos y/o servicios que ofrece.

Estudiar tus aptitudes, experiencia y educación – Siempre es bueno repasar toda esta información, porque en el momento se te puede olvidar y esto es de suma importancia.

Que conozcas perfectamente tu currículum.

Identificar tus puntos débiles, analizarlos para así preparar argumentos que los defiendan.

Comprobar tu ropa – Evita ropa y colores llamativos, ve vestida formalmente, trata de verte impecable en cuanto a tu limpieza.

Llegar antes de la cita – Estar entre 5 y 10 minutos antes de la entrevista, habla bien de tu puntualidad.

Estas podrían ser las 10 preguntas clave sobre la función laboral:

¿Por qué cambiaste de trabajo?
¿Te consideras una persona inteligente?
¿Te aburrías en tu anterior trabajo?
¿Qué consideras trabajar duro?
¿Prefieres trabajar en equipo o solo?
¿Cuál es tu idea de éxito?
¿Qué te motiva de un trabajo?
¿Cómo te llevabas con tu jefe directo?
¿Qué quieres hacer en el futuro?
¿Por qué escribiste a esta oferta?

Además de las preguntas orientadas a tu personalidad, existen otras cuestiones relacionadas con tus competencias y habilidades.

Experiencia

Aunque la experiencia es importante, no toda se considera útil ó buena. Ello depende del provecho personal que cada uno haya extraído. Conviene relacionar la experiencia que uno tiene con el puesto al que se opta, ya sea al mismo nivel o como complemento. Por ejemplo:

¿A que edad empezaste a trabajar?
¿Por qué abandonaste el trabajo X?
¿Qué funciones te gustaba más desarrollar?
Describe el anterior empleo que desarrollaste
¿Qué referencias crees que nos dará tu anterior jefe?
¿Por qué has cambiado tantas veces de empleo?
¿Cómo sería tu trabajo ideal?
¿Te consideras una persona fácil de dirigir?
¿Te gusta trabajar en equipo?
¿Consideras importante aportar mejoras en tu trabajo?

Formación

Hay que responder estas preguntas con honestidad y sencillez. Esta cuestión es objetiva y verificable, no se puede cambiar la historia.

¿Cuánto tiempo has tardado en realizar tu carrera?
¿Formaste parte de equipos de estudio?
¿Fuiste delegado de algún curso?
¿Te consideras líder?
¿Qué es lo que menos te gustó de tu formación?
¿Crees que escogiste adecuadamente al elegir la carrera?
¿Crees que tu formación te ha preparado para el puesto?
¿Has asistido a cursos adicionales a tu carrera?
Mencionas aspectos de la universidad que podrás aplicar en tus funciones.
¿Si pudieras, repetirías la misma formación?

Aptitudes para el puesto

Adaptarse al puesto de trabajo es básico. Es conveniente hacerte esta pregunta antes de acudir a la entrevista. Si estamos seguros de que el puesto es para nosotros, debemos saber vender nuestra historia al entrevistador.

¿Qué podrías aportar tú a este puesto?
¿Puedes imaginar la tendencia de nuestro negocio en el futuro?
¿Por qué te interesa este puesto?
¿Cómo encaja este puesto a tu carrera profesional?
¿Tienes alguna pregunta sobre las funciones que vas a desarrollar?

Para poder contestar a cada una de estas preguntas, debes estar bien preparada. Y, sobretodo debes tener en cuenta algunos consejos fundamentales:

Mentiras: Evita a toda costar mentir. Hay entrevistadores que pueden hacerte sentir tan bien y relajado que, si no tienes cuidado, la entrevista se puede convertir en una confesión.

No critiques nunca a antiguos jefes: Cualquier tipo de comentario que hagas en detrimento de algo o de alguien puede perjudicarte.

No hables por los codos: Evita intimidar al interlocutor. Permítele hablar, no le interrumpas. En resumen, evita tomar el control de la entrevista.

Postura y actitud: Mantén una postura adecuada; cuida tu tono de voz y consigue ser natural. Evita actitudes punitivas y/o defensivas.

Comunicación no verbal: No mantengas nunca una mirada agresiva. Colabora siempre con tu interlocutor, pónselo fácil.

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